El pasado jueves 8 de septiembre ha muerto la reina Isabel II del Reino Unido. Quien a estas alturas no se haya dado cuenta o no sabía nada del tema se merece el premio al más despistado del año o a la persona que menos informativos se lleve a su cuerpo serrano. Las dos opciones tienen mérito.

Han sido 70 años de reinado, como jefa del estado, y para estas cosas siempre hay un protocolo que existe desde los años sesenta y que entró dentro del llamado RATS, siglas de Radio Alert Transmission System, un sistema que transmite una alarma por radio que avisa de una noticia importante que debe ser emitida por todos los medios posibles. Llama la atención que le hayan mantenido el nombre RATS, ratas en inglés. Por algo será.

En cuanto el sistema se activó los canales de televisión y radio destinados al público adulto interrumpieron su programación para ofrecer el anuncio de la muerte de la monarca, seguido del himno nacional y de especiales. En el caso de la BBC se conectó con BBC News para tal efecto tanto en radio como en televisión.

Es de suponer que se habrá hecho efectiva la leyenda que dice que el 198 KHz de la banda de onda larga que tiene la emisora BBC Radio 4 ha llevado la noticia a aquellas personas que se encuentran en alta mar y que no pueden recibir las señales de OM, FM y DAB. Entonces habrá tenido una gran utilidad que algunos ven escasa desde que apareció en la onda larga en 1978.

Los especiales sobre la muerte de un importante personaje siempre están preparados desde el punto de vista mediático. No se deja nada al azar al menos por parte de los entes públicos que al fin y al cabo serán los generadores de la señal institucional de los acontecimientos que se vayan produciendo.

Desde España se ha seguido la noticia de manera desigual, al menos en cuanto a medios que se hayan querido poner para tal efecto. Por parte de Onda Cero ha ido Carlos Alsina y por parte de COPE Fernando de Haro le ha tocado hacer el viaje. En la Cadena SER enviaron a Aimar Bretos para que hiciera el ‘Hora 25’ del viernes desde allí. Y en Radio Nacional han tirado de corresponsalía de la cadena, que para eso cobran.

Desde esRadio Federico Jiménez Losantos ha sido el encargado de dar luz sobre el tema desde Madrid, aunque el periodista Ignacio Peyró desde Londres remató la faena no solamente para esta cadena ya que también intervino con Carlos Alsina en Onda Cero, Carlos Herrera en COPE y Julia Varela en Radio Nacional. Ser el jefe del Instituto Cervantes de Londres, por ahora, tiene también su mérito. Pero en estos casos siempre digo lo mismo: allí lo sentirán más que aquí. Por ahí fue el editorial de Cristina López Schlichting del sábado.

La pregunta de algunos será “¿y para qué han ido Alsina, de Haro y Bretos?”. Los dos primeros son personas que les gusta describir la situación: las grandes colas que se están produciendo ante el Palacio de Buckingham y comprobar el ánimo de la gente que pasa por allí. Y para ello mejor hacerlo en ‘in situ’ porque la técnica ha avanzado una barbaridad y las conexiones a distancia ya no suenan en modo llamada telefónica. Eso que hemos ganado. La radio ha sido siempre eso: describir lo que pasa para que el oyente se lo imagine. Si esto se consigue se ha realizado un buen trabajo. Si el oyente se ha ido por otros derroteros se ha producido una de estas dos situaciones: la mente está con preocupaciones diarias o el que habla se va a Babia. Por lo que toca a Bretos, supongo que fue para ver y hacer su trabajo desde Londres, aunque parece que se lo pasaba muy bien ante un hecho tan luctuoso.

Y alguno dirá que esto no supondrá ningún cambio. Sí que hay uno: Dios ya no salvará a la reina, si no al nuevo rey. La reina ha muerto, viva el rey. O lo que se dice de forma chabacana: el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Por jmpontes

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