Que con los tiempos que corren aún existan medios municipales de radio y televisión ya es un logro. Es de suponer que el nivel de costes debe de ser lo más mínimo posible para que los que están en el aire puedan seguir en funcionamiento al menos de una forma digna. Y con esto quiero decir que, en muchos casos, buena parte de su programación lo realizan personas que no cobran nada y lo realizan al estilo ‘por amor al arte’, como una manera de darse a conocer. Sobre todo, en radio. En televisión la imagen implica poner más medios que un estudio, un micrófono y una mesa de control, si se quiere aparentar algo más que una simple habitación.

Las que por el argumento que fuera cesaron sus emisiones han quedado en el recuerdo, con la idea del no retorno volcando sus medios en otras vías mucho más baratas y directas, normalmente las redes sociales y la página web. Repito, con la idea de no retorno. No parece que a medio plazo las cosas vayan a mejorar como para volver a la frecuencia modulada donde el oyente ha terminado por acariciar y quedarse con las ofertas generalistas de las grandes cadenas.

Así que, si se cierra, se acaba con todo lo relacionado con la radio. Aunque hay casos en los que uno no sabe si las entidades municipales terminan de entender cómo funciona el medio. Este es el caso de la emisora municipal de Madrid, la que tiene la frecuencia reservada en el 88,6 MHz, y que dejó de emitir el 29 de septiembre de 2019. La entonces M21 cesó con el cambio de gobierno municipal de Ahora Madrid al Partido Popular. El argumento era que costaba mucho dinero, ya que se habían desembolsado 4,3 millones entre 2016 y 2019 y se planteaban ampliarlos con 5,3 millones más para el año 2019.

Con el cese de emisiones acabó todo rastro de la emisora municipal … ¿todo? Pues, me parece que no. El alquiler del enclave de la antena aún seguía renovándose a razón de 24200 euros anuales, según publica el diario ‘El Mundo’. El emisor está situado en una comunidad de propietarios cerca de Plaza de Castilla, una buena localización que ha llegado a albergar algunos emisores de otras emisoras de radio.

Parece ser que la idea inicial del cierre de M21 no iba a ser definitiva ya que existía la intención de retomar la emisora municipal con otro proyecto que implicaba la reconsideración de la parrilla de M21 y convertirla en un altavoz de estudiantes de grados de varias universidades mediante programas grabados, una idea que podría sonar más a podcast.

A la idea del cómo vamos a hacer el retorno se le sumó un inconveniente: la frecuencia acabó siendo ocupada por una radio sin licencia, que fue denunciada por el Ayuntamiento en octubre de 2021.

Al final del nuevo proyecto nada, y con este planteamiento se siguió pagando la titularidad de la frecuencia (8 mil euros al año) y los 24 mil a la comunidad de propietarios. Según dicen desde el ayuntamiento, este último acuerdo implicaba al inicio una penalización si se interrumpía antes de tiempo. Pero entre unas cosas y otras, la casa estaba sin barrer y con la idea del retorno que no acabó prosperando al final se ha decidido extinguir el contrato, borrando todo rastro de continuidad de la emisora municipal.

Queda por averiguar si el Ayuntamiento aún retiene la titularidad de la frecuencia para que, si hay un nuevo cambio de aires, la emisora municipal pueda volver en el futuro. Aunque me temo que para entonces todo haya cambiado tanto y para mal como para seguir manteniendo un medio de comunicación público.

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