Creo que ya he comentado alguna cosa sobre las herencias radiofónicas, que les pasa lo mismo que a las familiares: algunas veces se admiten en su totalidad y se hacen continuistas, y otras se rechazan de pleno. No sabría qué decir en el caso de ‘El larguero’ de Manu Carreño cuando José Ramón de la Morena, el creador del programa, decidió irse a Onda Cero, donde pasó sus últimos años laborales. La sombra de José Ramón de la Morena debería ser larga, pero con su paso a Onda Cero se pudo comprobar que existía un final de etapa.

Carreño cogió el programa y continuó con el nombre de ‘El larguero’, propiedad de la Cadena SER, y los que se quedaron en la empresa y no quisieron el cambio. Todo lo demás fue nuevo, sin nada que ver con lo anterior. La ruptura era palpable, aunque había una cosa que también continuaba y era que al enemigo ni agua. En este caso ‘El larguero’ seguía siendo el líder de los espacios nocturnos sin que la competencia le tosiera hasta que Juanma Castaño supo encontrar la horma del zapato y le ha comenzado a plantar cara, tanta que en algún EGM ha conseguido sobrepasarle, aunque el dictamen final según la media sea de casi empate.

Que durante muchos años el programa haya sido líder de audiencia en su franja horaria y que ahora la cosa está pendiente de qué te va a dar el EGM, no debe ser algo bueno. Y que te recuerden al antecesor, tampoco es que tenga que ser un castigo. La historia es la que es y no se puede modificar ni alterar, aunque en esto los hay que son unos auténticos maestros.

Todo esto viene a colación por el final de la entrevista que Manu Carreño le hizo el pasado 17 de octubre a Ángel María Villar que le fue recordando que no pisaba los estudios de la Cadena SER desde hacía 35 años, desde los tiempos en que entró a ser presidente de la Real Federación Española de Fútbol.

Si hacemos las cuentas, hace 35 años era 1988. En 1989 José Ramón de la Morena creó ‘El larguero’, y a lo mejor la amistad de Villar con José María García tenía algo ver con que no pudiera presentarse en la SER, ya fuera por recomendación o porque no había invitación alguna. Villar se decanta por esta segunda opción, él ha estado dispuesto a presentarse allá donde le invitan.

El problema de Manu Carreño vino al preguntarle con qué persona se iría a comer, una con la que no hubiera ido nunca. La respuesta fue categórica: con José Ramón de la Morena. El silencio que vino después se rompía únicamente con el movimiento que Villar realizaba con el bolígrafo que tenía en la mano.

Parece que aquella respuesta descolocó a Manu Carreño, que tardó en reaccionar en preguntarle otro nombre y para terminar proponiéndole, intentando encarrilar la entrevista, si podía ser Javier Tebas, a lo que Villar le responde que ya se lo había propuesto y que de momento no había cita.

Que le recuerden a José Ramón de la Morena no parece ser plato de buen gusto para Carreño que, como he dicho, ha querido llevarse el programa a su terreno, cosa que ha conseguido, pero no con buenos resultados ya que es el único programa estrella de la cadena que ha perdido oyentes en los últimos años. Y es de suponer que quiera hacerse diferente respecto a la competencia, pero parece que este punto no ha terminado de convencer.

Algo de esto tuvo que haber cuando en pleno confinamiento Rafa Nadal y Pau Gassol proponen hacer un programa especial en emisión conjunta de ‘El larguero’, ‘El partidazo de COPE’ y ‘El transistor’ para recoger fondos para Cruz Roja. Finalmente se descolgó ‘El larguero’. Según palabras de Juanma Castaño estaba todo hablado, pero casi a última hora se descolgaron del proyecto. Ellos se lo perdieron.

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