Lo comento otra vez: estamos en el año del centenario de la radio en España. Mientras la Cadena SER centraliza el aniversario en su empresa, por aquello que quien cumple 100 años es Radio Barcelona y Radio Barcelona está en la SER, la Generalitat celebra los 100 años de radio en Cataluña, por aquello que los que crearon Radio Barcelona, emisora catalana, también eran catalanes. Como veis otra vez digo lo mismo que hace unas semanas y lo tendré que repetir en algún momento más de este año.

Mientras los catalanes pueden celebrar sin ningún temor, lo de la SER le da urticaria a más de uno, y yo me encuentro entre ellos. El 10 de marzo en La Vanguardia Juan Carlos Fraile y Roberto Castañares publicaron un artículo titulado ‘La radio cumple 100 años en España, y nació en Madrid’ en el que, supongo, querían quitarse la quemazón que llevaban encima.

En el artículo recuerdan a la que verdaderamente fue la primera radio en España, anterior a obtener la autorización gubernamental y que se llamó Radio Ibérica. Y hay que hacer notar que teniendo 100 años de por medio no hay consenso en la fecha del inicio de emisiones. Para algunos el inicio se traslada a 1919, y para otros a 1924. ¿Por qué hay una diferencie de 5 años de por medio? Aquí va una explicación.

En 1916 se crea en Madrid la Compañía Ibérica de Telecomunicación, situada en el Paseo del Rey número 18, cuya finalidad era la de construir y explotar aparatos de telegrafía y telefonía ordinaria y de radiotelegrafía y radiotelefonía que la empresa tuviera a bien hacer.

Entre los creadores de la compañía estaba Antonio Castilla, el que se considera el primer experimentador de emisiones tipo broadcasting. Hay quien considera el primero a Julio Cervera Baviera, pero eso es otra historia. Volviendo a Antonio Castilla, se tiene constancia que en 1919 había creado una emisora de radio sin nombre dentro de la empresa para realizar demostraciones esporádicas y comprobaciones de los aparatos fabricados. Hasta 1922 se estuvieron utilizando varios emisores portátiles que se acabaron sustituyendo por uno fijo. Eso sí, todos fueron fabricados en la empresa bajo la idea de Antonio Castilla.

Durante ese año de 1922 se emitieron varias representaciones de ópera, de forma esporádica, siguiendo en la línea de demostración del invento. Pero la compañía no pasaba por un buen momento económico, de hecho, no lo tuvo nunca ni tan siquiera con los contratos que llegó a tener para suministrar equipos al ejército español. Así que en 1923 se crea Radio Ibérica SA, otra empresa diferente a la Compañía Ibérica de Telecomunicación y a otra llamada La Radiotelefonía Española pero que era la confluencia de las dos por si las cosas en forma individual no fueran bien desde el punto de vista económico. Cargos de las dos empresas estuvieron presentes en Radio Ibérica SA, simultaneando que dirían algunos. A Antonio Castilla no le gustó la operación y se quedó en la Compañía Ibérica un tiempo más hasta que se fue, y la emisora de radio experimental cayó en manos de Radio Ibérica SA que la utilizaron para realizar la primera emisión del sorteo de Navidad, el del año 1923, bajo el indicativo Ibérica de Telecomunicación.

Y así nos plantamos en el 24 de abril de 1924, la segunda fecha establecida de nacimiento de la emisora, cuando Radio Ibérica SA inaugura un estudio de radio, pero que no sirve para dotar de programación a su emisora, que sigue emitiendo esporádicamente obras y conciertos en instalaciones exteriores. Quienes acaban utilizándolo el 5 de mayo de ese año es la unión de unas 46 firmas industriales, comerciales y aficionados relacionados con la radiodifusión utilizando el nombre Radio Madrid, una especie de programa patrocinado que dura unas semanas y que suponen las primeras emisiones regulares que obtuvieron permiso oficial por parte del gobierno.

Hasta que el Estado aprueba el reglamento de radiodifusión en junio de 1924 y las emisiones de Radio Madrid cesan por falta de acuerdo económico, pasando a ser Radio Ibérica, con el nombre de la empresa que acaba gestionando la programación y que obtiene el indicativo EAJ 6 en otoño del mismo año.

La normativa sobre emisiones de publicidad (cinco minutos por hora), la obligatoriedad de emitir en una franja horaria establecida y rotatoria entre las emisoras de la misma zona, y sobre todo la aparición de Unión Radio en el verano de 1925 presentando batalla ante en los dos puntos anteriores, pusieron la puntilla a la considerada primera radio de España, que tenía problemas económicos por parte de la empresa madre de la que se segregó en otoño de 1925 en la Sociedad Nacional de Radiodifusión Española.

Radio Ibérica estuvo emitiendo desde Paseo del Rey hasta septiembre de 1926 cuando la situación financiera de la antigua propietaria hizo que se trasladaran al edificio de la Calle Alcalá número 20, en el mismo sitio del teatro Alkázar inaugurado unos meses antes.

Pero la situación económica no mejoraba y en marzo de 1927 la sociedad vendió la emisora a Unión Radio que la acabó cerrando en octubre del mismo año, eliminando una más de la competencia.

Así fue cómo Radio Ibérica sobrevivió en el incipiente panorama radiofónico español lleno de buenas intenciones, pero de poca perspectiva económica. Unión Radio no tuvo este problema.

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